¡Hola Lovers! Cómo nos cuesta empezar la semana, ¿verdad?
Cada día que abro los ojos y me asomo a la cuna de mi hija, me doy cuenta que mi niña se hace mayor, y esto supone un montón de cambios en su cuerpo.
¡Lleva unas noches horribles! No duerme nada, se desvela todo el tiempo y no para de gimotear y llorar. Le han roto los dos dientes de abajo y parece un ratoncito, pero justo hace unos días me dí cuenta que le asomaba la pala de arriba. Pobrecita, lo está pasando realmente mal.

Y vosotros os estaréis preguntando, ¿cuáles son tus trucos para calmar el dolor?
Pues bien, yo utilizo el típico mordedor que venden en todas las tiendas, supermercados y farmacias. Lo suelo meter en el congelador una media hora. Refresca y alivia muchísimo.
Si en medio de la noche se pone a llorar, ayuda bastante el dedo meñique. Lavado y mojado con agua, presionando la zona de la encía, ejerce un alivio grandísimo a mi bebé.
Evidentemente, si veo que no se le pasa y que tiene mucho dolor, le doy “Apiretal”. ¡Mirad el prospecto para ver la cantidad adecuada que le tenéis que poner a vuestros bebés!
Me suelo ayudar con una cucharita porque no le gusta nada.
También he escuchado que existen unos analgésicos en forma de gel o crema, pero no los he utilizado nunca.
A no ser que sea necesario, prefiero remedios más caseros como los dos primeros que os he mencionado.
Pero, lo más importante, es tener mucha paciencia ya que no existe ningún milagro que hagan paliar esos horribles dolores.
¿Os imagináis vosotros sufrir tanto?
Dejadme por aquí abajo más truquitos y remedios caseros que utilicéis vosotros.
¡Mucho loooove y feliz semana a todos!