¡Hola Lovers!

Si, si, habéis leído bien en mi título. ¡La operación destete ha sido un gran éxito!

Si algunas de vosotras no sabéis cómo dejar de dar el pecho a vuestros bebés, leer estos pasos porque seguro que os van a ayudar mucho.

Marcar unos horarios para dar el pecho.

Cuando mi bebé tenía tan solo unos meses de vida, me pedía a todas horas; pero conforme mi hija ha ido creciendo y he ido incorporando alimentos sólidos a su alimentación me replanteé dejar de darle el pecho. Lo primero de todo fue marcarme unos horarios con ella. Comencé dándole su correspondiente puré y luego de postre un poco de leche. Luego, dejé de lado esa rutina y sólo le daba pecho antes de ir a la cama: la siestecita de por la mañana, el sueño de media tarde y para la hora de dormir. ¡Poco a poco tu bebé se irá acostumbrando!

Acortar el tiempo de las tomas.

Después de marcar unos horarios con ella, mi bebé se fue acostumbrado a tomar muchas menos tomas. Entonces, lo que yo hice fue acortar el tiempo de las mismas. ¿Cómo?  Imaginaros que yo antes podía estar de 15 a 30 minutos ¿no? Pues fui disminuyendo el tiempo de 2 minutos en 2 minutos, intentando acortar ese momento.

Sustituir por alimentos.

Mi hija, es de buen comer y, como yo digo, es una “catacaldos”. ¡Le gusta probarlo todo! Por eso, después de cada comida, me pedía pecho, pero yo intentaba darle alguna pieza de fruta para que ella la succionara. ¡Me ayudó muchísimo! También fui introduciendo el biberón, aunque eso ya lo hablaremos más adelante.

Distraer su atención.

Cada vez que ella me pedía pecho distraía su atención con cosas llamativas. Los cuentos han sido una gran solución para mí. Le han gustado desde muy chiquitita y, desde luego, son buenísimos para el desarrollo cognitivo del bebé.

Hacer consciente al niño.

Aunque parezca que no se enteran de nada, saben más de lo que parece. A mi niña la he hecho razonar y le explicaba que eso era de pequeños. Y, cuando me enganchaba de la camiseta le decía: “No, Valeria, cariño tú eres ya una nena muy mayor”.

Paciencia y constancia.

Dos palabras muy importantes a tener en cuenta. Siempre tienes que ser constante y perseverante, no puedes decirle a un niño “no comas esto” y estar tu comiéndotelo porque si no, no creerán en tu palabra. Hay que ser pacientes e ir llevándolos a tu terreno poquito a poco.

¡Yo, lo he conseguido!

Y vosotras, ¿cómo lo hicisteis?