Mi querida hija, sé que dentro de un tiempo te reirás de todo lo que te escribía, te grababa o te decía, pero nunca sabrás todo lo que te amo.

La frase que siempre se suele decir es “cuando seas madre comerás huevo” y tienen toda la razón.

Hoy hace un año que te vi por primera vez.

Se me ha pasado tan rápido el tiempo que apenas he podido percatarme de todos los minutos que he pasado a tu lado.

Apenas pude dormir la primera noche que pasé contigo, no podía dejar de mirarte. Eras perfecta.

Y ahora mírate… ¡cómo has crecido y cuánto has aprendido mi pequeña!

Todavía me acuerdo el día en que salimos del hospital, o cuando vomitaste tantísimo en Andorra, toda una odisea. Son tantos momentos que no puedo ni recordarlos.

Poco a poco te has ido apoderando de mi corazón, porque ahora toda mi alma te pertenece. Con una sonrisa tuya paras mi mundo, con una mirada, se me encoge el corazón.

Gracias por aparecer cuando menos te esperaba, gracias por hacerme sentir amada sin ni siquiera mediar palabra.

Porque quiero envejecer a tu lado.

Felicidades hija mía.

No olvides que… Mamá te ama mucho.